viernes, 11 de abril de 2014

Apostoles Modernos: ¿La restauración de uno de los Ministerios cardinales para la Iglesia o una nueva confabulación satánica para dividirnos o engañarnos aun mas?: Dr. Alberto Vallejo (con aclaracion)

Bendiciones:
Este articulo es de un amigo, ordenado al ministerio apostolico en el 1997, que me ayudo mucho a entender par de cosas (en especial de donde salio el farsante de Arizona, pero eso es otra historia). Es bien interesante esto y merece ser escuchado. Yo personalmente quiero aclarar que creemos en la restauracion de los 5 ministerios, PERO hay un abuso horrendo en torno a este tema, y debe ser tocado. Recomiendo que bajen nuestro manual tipo folleto Apostolitis Aguda y Profetitis Cronica, el cual se encuentra aqui, y bendiciones:
Bendiciones.

En los últimos tiempos he podido contemplar desde mi atalaya cibernética y aun en el púlpito local algo muy interesante. Por un lado la proliferación de apóstoles  y “apóstolas” en todos los niveles, gustos, colores, etc., y por otro, el comienzo de un rechazo de parte de un gran número de creyentes y líderes de este nuevo fenómeno ministerial.
TODOS esgrimen o pretenden esgrimir la “Espada del Espíritu” que es la Palabra de Dios, para sustentar sus argumentos a favor o en contra, algunos con estilo y prudencia, correctos o equivocados. Otros, asesinando caracteres, escandalizando a mansalva y procurando con su “sapiencia” dar el tiro de gracia al adversario.
Entiendo que en toda falsedad hay verdades como en todas las verdades cabe el espacio al error, porque aun sosteniendo la verdad y defendiéndola, tenemos que cuidarnos del consejo bíblico que nos dice que hay franqueza que es pecado. Nadie caería en el error, conociendo la verdad, si este no viniese envuelto con visos de verdades y revelaciones que todos anhelamos y hasta con el crespón dorado de la supuesta unción interpretativa que solo el que la sostiene, de alguna manera milagrosa adquirió. Por otro lado, si tenemos la verdad de nuestro lado, debemos recordar, que la razón no grita, convence.
Habiendo establecido esta breve introducción a este engorroso tema, que me sirve de aperitivo antes de servir el plato mayor, voy a comenzar a tocar lo que creo que estamos todos de acuerdo. 
Si entendemos bien lo que leemos en Efesios capitulo 4 y verso 11, todos estamos de acuerdo que hay cinco ministerios cardinales que estableció el Príncipe de los pastores; apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. La función de estos cinco elementos o herramientas, o como dice mi amigo el Apóstol Dr. Víctor Centeno, dones, las explica el mismo apóstol Pablo en los versos siguientes (12 y 13); “a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo;  hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”.  Esta no es solo la tarea apostólica, sino de los cinco ministerios en sí, trabajando en común acuerdo y por una misma meta.
Por los versos antes leídos y que se explican a sí mismos, entendemos que no hubo y no debe haber competencia entre uno u otro ministerio, porque todos ocupan un  lugar, una responsabilidad, unas prerrogativas y un sentido del deber, porque no fueron instituidos para servirse de los demás, sino para servir a la Iglesia. Cuando pretendemos darles jerarquía a unos sobre los otros, para ganar control o poder decisional, o por un espíritu ventajista, lo que hacemos es desvirtuar el verdadero plan de Dios y caemos en el juego de un nuevo Clero, este con nombre evangélico. No hemos sido llamados a valernos de la fe de los incautos, sino a vivir por fe, porque el justo por la fe vivirá. No de la fe, por fe. ¿Me entiendes?
Todos estamos de acuerdo de que hay que zurrar un poco la conciencia dormida de la Iglesia y anhelamos mayor unción, revelación, iluminación, en fin, que vuelva a arder la antigua llama. No necesitamos egresados de Harvard que nos vengan a decir que mucho pueblo perece por falta de conocimiento. No necesitamos que baje un ángel del cielo a decirnos que en muchas casos hemos perdido el primer amor y que necesitamos de emergencia volver a las primeras obras, porque hemos sido hallados faltos a la Presencia del que ha de juzgar a muertos y vivos.
De ahí a que algunos se abroguen el derecho de decir que pueden establecer nuevas doctrinas, poner nuevos fundamentos, impartir solo ellos la Unción o revelación, mover las puertas del cielo, sellar por dinero las promesas divinas de Su palabra, etc. , es una aberración y un dislate. No solo es una exageración y un asalto a la inteligencia de los santos, sino una burda apostasía y un espíritu de prostitución espiritual que todo hombre o mujer de Dios debe tener las agallas de reprender, condenar enérgicamente y repudiar en medio de los parámetros del templo.
Entonces, ¿Por qué tantos hoy se dejan arrastrar por el error o el horror de tantos vientos doctrinales y todo lo reciben como bueno? Porque si bien es cierto que hay demasiada gente predicando y enseñando herejías perniciosas y la apostasía está corriendo rampante en medio de la Iglesia, los verdaderos culpables somos por un lado, los que tenemos la verdad pero no nos atrevemos a defenderla. Judas nos exhorta a contender por la fe que le fue legada a los santos.
Sin embargo es mucho más fácil permanecer en nuestra burbuja religiosa de cristal, que pararse en los caminos y preguntar por las sendas antiguas y decirle al cansado caminante que las siga.  Que otros se mojen las manos por nosotros, que otros reciban los golpes, las acusaciones, las recriminaciones, los insultos, las burlas y las amenazas.

También son culpables los que todos los domingos se sientan en los templos a decirle amen a todo lo que escuchan, sin examinar si lo que les ofrecemos es la  verdad de Dios o la invención de una mente afiebrada o prepotente, que solo pretende el manipuleo en su propio beneficio. He escrito anteriormente en mis comentarios que necesitamos de emergencia “padecer el Síndrome de Berea”, y aunque usted no me lo crea hay gente por ahí que no sabe de lo que hablo.
Tú me predicas y yo examino lo que me dices a la luz de la Palabra de Dios, seas profeta, apóstol o un ángel del cielo. Si me amenazas con que puedo caer en la blasfemia por dudar o contradecir “al hombre de Dios”, esa debiera ser la mayor prueba de que algo apesta en tu supuesto ministerio. La Biblia misma nos enseña que probemos a los profetas.
Es tiempo de que digamos con mayor fuerza que nunca, hasta que tiemblen los infiernos y baje de nuevo la Gloria de Dios; “¡Voz de Dios y no de hombres!  Si ofendí la conciencia dormida de alguno, que pena. Pero le doy la gloria a Dios si de alguna manera, te ayuda a reflexionar en algo.


Desde la publicación de la primera parte de este articulo he recibido muchos comentarios, gracias a Dios, bien positivos acerca de lo que he reseñado en el mismo. Contrario a la opinión popular, hay mucha hambre en el pueblo de Dios, de conocer la verdad y de tener las herramientas adecuadas para poder contender por la fe que le fue legada a los santos.

Esta es mi humilde contribución como respuesta a esa búsqueda existencial que llevas, porque aunque son muchos los que habiéndose extraviado de la fe, constituyen hoy, aun dentro de los parámetros del templo, o tontos útiles en las manos del enemigo o agentes a sueldo del mundo de las tinieblas. Pero no temas, Señora elegida. No temas, Novia del Cordero. Dios está levantando voces en medio del desierto, profetas que todavía dicen como Amós; No soy profeta, ni hijo de profeta…” Hombres desconocidos por el sistema, despreciados por esgrimir con certeza la Espada del Espíritu que es la Palabra de Dios. Hombres de una sola pieza, verticales, honestos, de una costura, cuya razón de ser es el Llamado que Dios les hizo y su meta ser fieles hasta el fin.

No temas te digo, tu milagro y tu respuesta, ya viene de camino.

Luego de compartir estas palabras que anteceden la continuación de mi reseña, vamos al tema. Aunque no quiero sonar repetitivo, porque muchos saben esto, apóstol viene de la palabra griega “apostolo”, que quiere decir “embajador, comisionado por Cristo, mensajero enviado a”. De aquí que es menester que entendamos lo siguiente. Si examinamos rigurosamente el significado del título, tendríamos que estar de acuerdo que un apóstol es alguien que recibe un llamado que va más allá del altar local de la Iglesia, más allá de los linderos de tu ciudad, con un alcance nacional o posiblemente más aun internacional.

Por ejemplo, Estados Unidos tiene embajadores diseminados por todo el mundo y así prácticamente todas las demás naciones. Un país no necesita embajadores para enviarlos a sus ciudades o pueblos. Aun el embajador que representa los intereses de los Estados Unidos en la Organización de las Naciones Unidas, lo hace dentro del marco que esta Organización, aunque tiene sus oficinas en el territorio nacional, en sí, jurídicamente hablando es un territorio soberano, no comandado bajo las leyes de los Estados Unidos. Por ende, necesitamos tener ahí un embajador, un mensajero que hable a nombre nuestro.

Alguno quizás se pregunta a donde me dirijo en esta ocasión. Primero que nada que se entienda que no estoy en contra de ningún ministerio que represente dignamente los intereses del Reino de Dios. No respondo a hombre alguno, a estructuras religiosas, no estoy a sueldo de los Jesuitas (esto lo pongo aquí, no por sonar dramático o sarcástico, sino a beneficio de los paranóicos del Reino), ni tengo un compromiso o componendas con los intereses creados. Quizás este es un desahogo de un ministro de 35 años en estas lides, que ha sabido reconocer a quien me debo y de Quien es la Gloria.

¿Por qué hay tantos apóstoles? El Señor necesito, llamó y comisionó solo a doce y nosotros necesitamos tener cientos y cientos en una sola área geográfica. Esto daría ganas de llorar o nos haría desgañitarnos de la risa, si no fuera porque lo que está ocurriendo es sumamente peligroso, conflictivo y en muchos casos, pernicioso para el buen funcionamiento del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia.

Pregunta: “Dr. Vallejo, ¿cree usted que hay apóstoles hoy día?
Respuesta: Sí y no.

Si hablamos en el contexto de los apóstoles del Cordero, de alguna sucesión apostólica tipo católico romana, dentro de mi capacidad teológica de sobre 35 años, como estudiante y maestro de la Biblia, con un doctorado en filosofía, en mi capacidad como Teólogo, conocedor de los textos originales del Nuevo Testamento… ¿quieren que siga? No creo y no acepto que hubo sucesión apostólica de ninguna manera.

De la misma forma en que Jesús dijo que los profetas profetizaron hasta Juan el Bautista, cerrando el siclo de los profetas del A.T. y abriendo las puertas para la Dispensación de la Gracia, conocida también como la Dispensación del Espíritu, entiendo que lo mismo atañe al Ministerio Apostólico. Pienso que todo es cuestión de semántica. Mas bien parecería que el movimiento apostólico moderno ha mal interpretado Efesios Cap 2:19-20 que literalmente dice: “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo  Jesucristo mismo.”

Si usted nota, aquí se nos habla de nuestra posición en Cristo como creyentes y cuando se habla del fundamento de apóstoles y profetas no se está hablando de autoridad jerárquica eclesiástica moderna, sino mas bien se está hablando del crecimiento o madurez que el creyente obtiene cuando es edificado en la doctrina de los apóstoles y profetas, es decir,en la doctrina de aquellos hombres que recibieron la inspiración, la revelación de la palabra que es la Biblia, la Palabra de Dios, tanto en el A.T. como en el N.T.

Como mencioné en mi primer ensayo, el querer abrogarse hoy los mismos derechos, funciones, prerrogativas, etc., de los apóstoles novotestamentarios, me resulta no solo un insulto a la inteligencia de la Iglesia, sino una usurpación sumamente peligrosa de parte de quien tal haga.

Por otro lado, quiero dejar en claro que hubo otros apóstoles, aparte de los que conocemos como el círculo intimo de Jesús, aparte de los doce. En Hechos 14:14 se nos menciona a los apóstoles Bernabé y Pablo. Demás está decir que Bernabé no fue uno de los apóstoles originales. Romanos 16:17 nos menciona a Andrónico y Junías, quienes se destacaban entre los apóstoles. Llama la atención la campaña existente para probar que Junías no fue un hombre, sino una mujer, autenticando quienes esto defienden, el apostolado femenino. Aunque no tengo nada en contra de esta aseveración, si me llama la atención que quien comenzó esta defensa lo fue una mujer, Dianne D. MacDonnell.

Con relación a este punto, resumimos entonces que si hubo otros apóstoles en aquellos días, no hay razón válida en sí, para que no los halla en los nuestros, siempre y cuando entendamos claramente cuál es su función en el Cuerpo y cuales sus derechos y prerrogativas. Decir que pueden establecer nuevos fundamentos va en contra de lo que Pablo el apóstol nos dice en 1 Corintios 3:11, Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo. Pretender que solo ellos son los contenedores de la unción y que ellos, y tan solo ellos, tienen el poder para tener nuevas revelaciones, como dije anteriormente no solo es un dislate, es una actitud prepotente, demuestra poca humildad de su parte, debiera levantarnos las antenas espirituales y por supuesto, a otro loco con el cuento.

Como cité en la primera parte, los cinco ministerios cardinales trabajan en conjunto y ninguno tiene el poder jerárquico uno sobre los otros. El mejor ejemplo es Pablo mismo, cuya vida y obra refleja el verdadero espíritu de un apóstol. Les haría mucho bien a los apóstoles modernos leer lo que nos dice el Libro Santo al respecto.

Mencioné más arriba mi preocupación a la proliferación de los apóstoles y aun profetas en nuestros días. Alguien me comentó que parece que es que los pastores nos estamos cambiando el nombre del ministerio que representamos, porque la “nueva moda” es ser apóstol. Aquí cabria el viejo dicho aquel de zapatero a tu zapato.  No hay manera inteligente de conciliar la idea que un  hombre o mujer que desarrolla un ministerio local pueda llevar correctamente el titulo de apóstol y punto. El significado mismo de la palabra original lo traiciona.

Me hace recordar cuando todos los evangelistas queríamos ser llamados internacionales, sin habernos montado en el primer avión, todo porque le lucia bien al hermano Yiye Ávila en Puerto Rico. Pastor, tu eres pastor. No te dejes meter gato por liebre o naranjas por botellas. Dios te ha llamado libre, permanece libre. Te ha llamado esclavo, se fiel. Dios no te llamara a cuentas por lo que me dijo a mí que yo hiciera, sino por lo que puso en tus manos.

Vimos una supuesta ordenación apostólica hace un mes aproximadamente que no solo era obviamente una aberración, sino una escena patética y vergonzosa. Dentro de las palabras que le daban a aquel pobre pastor, antecediendo al “momento mítico” de su "entronación", uno de los “brillantes apóstoles” le decía; Hasta aquí tú eras un niño en el pastorado. Ahora eres un hombre como apóstol”.  Y el pastor se tragó el anzuelo, la caña de pescar, al pescador, es mas, se tragó hasta las botas del pescador.

¿Un pastor es un niño, porque es pastor? Es decir, ¿que los demás ministerios cardinales son cosa de niños, porque las mentes manipuladoras y afiebradas de estos maniacos con ínfulas de grandeza lo dicen? Dios no pone en manos de niños la tarea de los hombres, y digo esto sin menospreciar a los niños, porque a final de cuentas si queremos ir al cielo tenemos que ser como niños, sin malicia.

Fui ordenado como apóstol en 1997 en Santa Fe de Bogotá, Colombia, en una cumbre ministerial seria, donde habían mas de 2,500 príncipes de Dios, bajo la dirección del Espíritu Santo representado allí, por un gran hombre de Dios como lo es el apóstol Edwin Álvarez de Panamá. Hombres de Dios de cinco continentes nos habíamos reunido en aquel lugar para celebrar una serie de conferencias poderosas para ministros, cada cual ubicado en su llamado. Sin embargo, reconozco que se me ha hecho difícil usar ese título, no porque tenga duda de mi llamado o desprecio al que me llamó y me comisionó. Pienso que ha sido mas bien por el abuso y no uso, de este título, por muchos que son manchas en nuestras vestiduras, que pretendiendo ocupar una oficina a la cual nadie les llamó, no solo sirven a sus propios y mezquinos intereses, sino que ponen tropiezo a la verdadera Obra de Dios.

He tenido el privilegio de conocer, trabajar y predicar junto a verdaderos apóstoles; Edwin Álvarez de Panamá, el Dr. Corlton de Sri Lanka, José Satirio Do Santos de Brasil, el Dr. Víctor Centeno de CT. y otros tantos, quienes son dignos representantes de esa rama tan importante del quehacer de Dios, el Espíritu Santo en medio de nosotros. Si quiere inclúyame ahí como un abortivo, pero el titulo no hace al hombre, el hombre dignifica al título, cuando no es rebelde a la visión celestial y aprende a ser fiel y a no servirse a si mismo, sino al Dios que le llamó y a Su Iglesia.


Sócrates en sus días exclamó a alguien que le dio una cachetada en desacuerdo con lo que decía el filosofo; "Pégame pero escúchame.” Hoy yo de pido, Novia del Cordero, no me juzgues con premura. Pégame, pero escúchame. Juzga con justicia mi apostolado y lee con sabiduría de Dios mis escritos y si ves en ellos fallas no olvides que soy humano como tú. (Tomado de un mensaje que publiqué en FB)

Primeramente paso a extender mis más sinceras disculpas a todo el Cuerpo de Cristo, si de alguna manera, consciente o inconscientemente he herido la susceptibilidad de esta Señora Elegida, la Novia del Cordero. No hablo aquí de mi censura a las prácticas anti bíblicas que algunos por ignorancia o por oportunismo, han usado y siguen usando por ganancias deshonestas, por un momento de gloria o protagonismo. Lo que está mal, está mal y punto.

No obstante, reconozco que en medio del fragor de una lucha en la que quizás nunca quise entrar, siempre se corre el chance de decir verdades en forma ruda o ser mal interpretado. Digo tal como dijo el Salmista en el salmo 141:5 “Que el justo me hiera con bondad y me reprenda; es aceite sobre la cabeza; no lo rechace mi cabeza, pues todavía mi oración es contra las obras impías. Estamos abiertos a las críticas justas de los hombres justos”.

De ahí, a convertirnos en el blanco de los ataques fortuitos de gente que irresponsablemente se abrogan a tirar piedras en tejado ajeno, teniendo posiblemente su techo de cristal, esos son otros veinte dólares. Sin embargo, por amor a la Obra y a la Verdad, declaro ante mi Dios y los hombres que seguimos en la brecha, dispuestos a recibir golpes de izquierda y derecha, aunque los mas que nos duelan sean los que vienen de parte de los que estamos tratando de defender.

Aclaración # 1: Aunque tenemos reservas en cuanto a las Apóstol o apóstolas de hoy día, eso no implica que descartemos su llamado, si Dios las ha llamado.  Si es curioso que Jesús no comisionara a ninguna mujer durante Su ministerio terrenal, especialmente Él, que levantó la imagen distorsionada que tenia de ellas la sociedad oriental. Vuelvo a decir, no pretendí ofender a nadie en particular. Cada cual es responsable ante Dios de su llamado o posición particular en la Iglesia y eso incluye a las hermanas. Dicho sea de paso, no soy un  misógino.

Aclaración # 2: Si se ha fijado, comencé a usar el titulo de Apóstol, luego de luchar internamente por no hacerlo, desde que fui ordenado por Dios a esa Oficina Ministerial desde el año 1997, en la ciudad de Santa Fe de Bogotá, Columbia en una poderosa Cumbre Apostólica ante más de 2, 500 pastores y apóstoles de cinco continentes, sin contar los miles de hermanos que atendieron las conferencias dictadas por tantos siervos de Dios, entre otros, mi esposa y este servidor, a Dios toda la gloria.

No voy a ser rebelde a la Visión celestial ni al llamado que Dios me ha hecho, por querer cuidarme del desenfreno en que viven muchos que llamándose apóstoles en si no lo son, sino mentirosos (Revelación 2:2). Agradezco a hombres de Dios del calibre de un matrimonio como el de los esposos Apóstol Dr. Víctor Centeno y esposa, la Pastora Noemí de Centeno, el Dr. David Caraballo, la Evangelista Sylvia Álvarez y en un grado aún mayor, a mi esposa, Pastora Luz Vallejo, por hacerme entender que nuestra viña no está en venta.

No tenemos que desenfocarnos porque otros hayan manchado sus ágapes y hayan seguido el camino de Caín, o caído por lucro en el error de Balaam, exponiéndose a perecer o al menos anularse por la rebelión de Coré (Judas 1:11). Estamos aquí para quedarnos, esclavos de Jesucristo, aunque Él nos llame amigos, dispuestos a dar la pelea de la fe y por la fe que le fue llegada a los santos.

Alguien me preguntó si estaremos ofreciendo cobertura bajo nuestro apostolado a pastores, evangelistas, profetas, maestros e iglesias. Lo hemos hecho por años, desde mi Obispado en la Iglesia Cristiana Emanuel en Michigan. Dimos cobertura a decenas de pastores e Iglesias en Cuba y Haití, donde nadie puede pagar por coberturas. ¿Me entienden? Dimos cobertura en Centro y Sur América y aun en algunos de los Estados Unidos continentales.

Cuando creímos que llego el tiempo de retirarnos, a Dios le ha placido este nuevo comienzo y aquí estamos, hasta que nuestro Comandante en Jefe, Jesús de Nazaret lo ordene.

Hace algunos días, una gran mujer de Dios, la evangelista Sylvia Alvares, nos dijo en el altar de Pacto de Paz en Orlando; “Irán de nuevo a las Naciones.” Dios conoce nuestro corazón. Estamos dispuestos a hacer lo que Él quiera.

Si alguno, leyendo este artículo piensa que me volví loco o que estoy poniéndome uno de mis pies en la boca, por los artículos que antecedieron a este, le invito a que en oración pida revelación e iluminación, porque creo que yo también tengo el Espíritu Santo.

Estoy llamando, porque es Dios el Espíritu Santo el que en sí está llamando, a una verdadera renovación apostólica, profética, evangelística, pastoral y ministerial. Donde los cinco ministerios cardinales no estemos por servirnos del pueblo, sino para servirle a la Iglesia.

Si has entendido lo que aquí reseño y estás interesado en participar en un mover de Dios que arropará todo el Continente americano y al mundo, entonces ponte las pilas espirituales, porque se oyen ya los pasos del Mesías. Si alguien quiere más información acerca de esta movida, puede escribirme a mi INBOX o a mi correo electrónico privado; drvallejo56@yahoo.com. Le contestaré en el orden que reciba su mensaje.

¿Dónde están los que sentimos una misma cosa?

Siempre tuyo en el servicio del Rey,

Apóstol Dr. A. Vallejo