sábado, 18 de noviembre de 2017

Sobre la "cobertura": Tommy Moya

Buen dia para todos y todas. Aquí te comparto una corta reflexión de un tema que estoy tratando en mi próximo libro.Gracias por compartirlo.  
Con tanta frecuencia que se usa la palabra “cobertura” en la jerga cristiana y particularmente en los movimientos “apostólicos” cualquiera pensaría que cuando abres la Biblia esa palabra la encontrarías cada 2 versos.
La realidad es que solo se usa dos veces en la Biblia. Una está relacionada al velo y otra a la ropa. Como de ropa y velo se ha formado toda una doctrina de “cobertura espiritual”, está más allá de mi capacidad de comprensión.
Las relaciones en la hermandad de la “ekklesia” no están establecidas en “cadenas de autoridad” o “modelos corporativos” sino en el intercambio y reconocimiento de los dones y funciones que el Espíritu Santo  imparte a los santos (como el quiere) para que sean juntamente edificados en amor y puedan crecer a la estatura y medida del varón perfecto (Cristo).
En este sentido la sujeción es mutua, la función específica (según el don que cada uno haya recibido) y el fruto “santos perfeccionados para la obra del ministerio”.
En la “ekklesia” se reconoce y promueve a Cristo como cabeza del cuerpo y como el Apóstol, Obispo y Pastor de nuestras almas y el Sumo Sacerdote de nuestra profesión.
Los apóstoles y pastores no “cubren” en lugar de Cristo, sino que traen ALINEAMIENTO a los hijos del Reino de Dios, como un reino de sacerdotes. (Hebreos 3:1; 1 Pedro 2:25)
Por medio de la enseñanza, el modelaje, la confirmación y perfeccionamiento de los santos, las funciones de los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, empoderan a la “ekklesia” hasta que todos lleguen a la unidad de la fe, el conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo… (Efesios 4:13)
Cuando la iglesia está alineada a Cristo como cabeza, se evidenciara un avance en la madurez de los santos, caracterizado por un desplazamiento de todo lo que no sea Cristo y de Cristo, porque ya no pueden ser llevados “por cualquier viento de doctrina” – (Efesios 4:14).
La actividad que produce ese crecimiento “concertado” no viene de un individuo o un grupo de “los que están sobre los otros” sino del cuerpo mismo, el cual, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor. (Efesios 4:16)
Una característica particular de los apóstoles del primer siglo era que no reclamaban obediencia para ellos mismos, sujeción incuestionable y mucho menos demandaban ser honrados.
La autoridad que habían recibido era para la edificación y era necesaria para corregir deficiencias que se manifestaban en las comunidades de fe por medio de comportamientos pecaminosos que podrían afectar severamente la vida del cuerpo, la “ekklesia”.
La iglesia no se edifica por medio de la imposición de autoridad sino como le dice Pablo a la iglesia en Efeso, “recibe su crecimiento para ir edificándose en amor”.
Pedro entendió esto en el ocaso de su vida. En sus palabras finales trajo a la memoria la enseñanza de Jesús en Mateo 20:20, y exhorta a los ancianos de la iglesia diciéndoles:
1 Pedro 5:3-5
no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.
4 Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria. 5 Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes.