domingo, 6 de mayo de 2018

ESCUELA DISCIPULADO METANOIA III: LECCION II-La identidad del creyente

Mateo 5:13-16:
Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya para nada sirve, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres.
Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud,sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Jesús hizo muchas comparaciones a lo largo de su ministerio entre el carácter de la persona, como este debe ser cuando somos seguidores de El, y cosas que son fáciles de entender y asociar. Esta ocasión fue una de ellas. Y en esta ocasión en este caso, El comparo a los que lo siguen a El y sus enseñanzas con 2 cosas fáciles de reconocer, como la sal y la luz.

Veamos que es cada uno de estos elementos:

1. La sal: La sal es valiosa para dar sabor y proteger de la corrupción. Si tenemos un pescado siempre se recomienda que le echemos sal para adobarlo, pero también para matar algunas bacterias que pueden tener. Esto quiere decir que el creyente en Cristo tenemos que ser ejemplos piadosos en el mundo y resistir la decadencia moral y la corrupción social. Hoy día se habla de matrimonios entre parejas del mismo sexo, algo condenado por la Biblia (1ª Corintios 6:9-10) como algo normal, y hasta nombrar homosexuales como ministros, de cómo se deben legalizar cosas nocivas como las drogas por gusto de la personas, de cómo hasta se debe legalizar la pedofilia y aun la zoofilia, es decir, ahora lo malo lo llaman bueno y lo bueno lo llaman malo. En estos tiempos es que nosotros debemos ser como la sal, es decir, darle buen sabor y limpiar las cosas. Y se va más lejos: Si la sal se daña esta no sirve para nada y hay que botarla. No podemos dejarnos dañar por el mundo y sus sinsabores y nosotros nos toca darle el buen sabor al mundo, es decir, ser agentes de cambio para una sociedad que se corrompe y demostrar que en Cristo hay esperanza para un cambio y para bien, amen.

2. La luz: No se si te has fijado pero cuando prendes la luz la oscuridad deja de ser, es decir, se desaparece. Cuando hay luz no hay oscuridad, y esa es nuestra labor. La oscuridad viene del enemigo, al enemigo es a quien se le relaciona con oscuridad, y esto es un estado en el cual no se puede ver nada. El enemigo quiere que estés ciego y no puedas ver las cosas como son. Por eso cuando estamos en Cristo nosotros tenemos que alumbrar al mundo, es decir, marcar la diferencia como personas, dando buen testimonio y mostrando a la gente que en Cristo somos diferentes porque estamos llenos de Su Santo espíritu y por eso lo que es bueno de verdad lo hacemos y lo que es malo desechamos.


Somos la diferencia ante el mundo. El mundo no nos puede hacer parte de el, sino nosotros hacerlos a ellos parte de nosotros. Pero es comportándonos como Cristo lo hizo y dando de Su Fruto, para que se muestre su carácter en nosotros (Gálatas 5:22-23).

Solo así podremos hablar de Cristo como es y mostrar Su Poder transformador en nuestras vidas, amen.