sábado, 12 de mayo de 2018

ESCUELA DISCIPULADO METANOIA IV: LECCION III-Rompiendo la maldicion en mi vida




Mateo 5:17-20:
No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir. Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla. Cualquiera, pues, que anule uno solo de estos mandamientos, aun de los más pequeños, y así lo enseñe a otros, será llamado muy pequeño en el reino de los cielos; pero cualquiera que los guarde y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Muchas personas no entienden cuando andan en maldición, o cuando hacen cosas que no son del agrado de Dios. Es decir, no andan en justicia. Y esta palabra justicia tiene otra palabra que aparece en la Biblia que se llama justificación.

Romanos 5:1
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Ser justificados es ser excusados, es decir, que se nos da libertad de algo que nos merecíamos. Justificar es excusar, es dar excusa, es libertar de una obligación. Nuestra obligación era que nos íbamos para el infierno por causa de la maldición del pecado (Romanos 3:23), ya que todos pecamos y carecemos de justicia.
Ahora bien, algunas personas creen que tienen que hacer esto o aquello para ser salvos y alcanzar a Jesucristo, y aquí es donde entra el problema. Muchos te dicen que tienes que dejar de usar pantalones, o adornos, o que tienes que dejarte crecer el cabello o dejar de pintártelo y ponerte un pedazo de tela por encima de tu cabeza en la iglesia, y que si eres mujer no puedes pastorear ni predicar ni nada y a los hombres se les prohíbe ponerse pantalones de corte “jeans” o mejor conocidos como mahones o vaqueros, o no puedes dejarte una barba o una chivita o candadito y aun que si estas perdiendo el pelo no te puedes afeitar la cabeza, y dejar de comer algunas comidas como cerdo, camarones, y que tienes que guardar un día a la semana como el sábado o el domingo, y otras tantas cosas que uno a veces se pregunta si yo vine a Cristo buscando libertad, como es que me cargan y me prohíben tanta cosa.

A esto se le llama legalismo y es un espíritu que ataca muchas iglesias. Y tienen base bíblica para decir lo que dicen, pero no entienden algo, que es Cristo vino a dar libertad al cautivo y no a darnos cargas que nadie pudo cargar en la tierra.

La Biblia se divide en 2 partes, el Antiguo y el Nuevo Testamento. Y fueron dirigidos ambos a diferentes públicos. Uno fue dirigido al pueblo de Dios, Israel, quien hoy día nos marca muchas de las cosas porque han pasado a ser el reloj de Dios. A ellos les fue dirigido el Antiguo Testamento. La otra es la iglesia, quien es su novia, su desposada, es a quien fue dirigido el Nuevo Testamento. En el Antiguo Pacto, es decir, antes de Cristo morir en la cruz, había que hacerse judío para poder llegar a un lugar llamado el Seno de Abraham, lugar que fue roto cuando Cristo descendió al infierno cuando murió a arrebatarle las llaves de la muerte al diablo y a llevar a los que trataron de seguir la ley y fueron justos al cielo (Abraham, Moisés, David, Samuel, Jeremías y otros) (Lucas 16:22, 1ª Pedro 3:18-20 y 22, Efesios 4:8-10, Apocalipsis 1:18). Es decir, Cristo venció y unas de las cosas que venció fue la maldición.

Maldición es el acto de estar en una condición negativa a causa de un decreto. Cuando Adán y Eva pecaron ellos transfirieron una maldición sobre nosotros que se llamo pecado original. Esto produjo el pecado como se conoce. Pecado es todo acto de trasgresión, es decir, de desobediencia a lo que Dios ha establecido, que esta escrito en Su Palabra. Eso trae consecuencias sobre nuestras vidas. Debido a todo el pecado, a Moisés se le dio a escribir su ley, es decir, un acta de decretos escritos las cuales en vez de salvar, ponía condiciones para salvar (Gálatas 3:19). Había que hacer esto y lo otro para ser salvo.

De esos mandatos, son mas de 1,700, la Biblia dice que nadie fue capaz de guardar la ley de Moisés en su totalidad, es decir, todo el mundo fallo en algo (Juan 1:17, Gálatas 1:11). Es decir, alguien fallo en guardar un sábado (es decir, cualquier día de fiesta judío incluyendo el mismo sábado como tal), o en no comer carne de cerdo (Levítico 11:7), o en ponerse 2 tipos de telas diferentes (Deuteronomio 22:11). Es decir, en vez de traer libertad, traían carga.

Cristo rompió con todo eso al morir por nosotros en la Cruz, ya que El se hizo maldición por nosotros para darnos las bendiciones de las promesas dadas a Abraham (Gálatas 3:10-14). Nuestra herencia viene por el Pacto y Cristo lo renovó, libertándonos de toda la ley de Moisés, para que pudiéramos ir libremente ante la Presencia de Dios sin necesidad de ningún sacrificio ni nada por el estilo, ya que Cristo fue el máximo sacrificio.

Por medio de Cristo es que somos libres de maldición, de todo pacto antagónico hecho en nuestras vidas, de raíces de pecado, de maldiciones generacionales, por medio de Su Sangre vertida en la Cruz.