domingo, 27 de mayo de 2018

ESCUELA DISCIPULADO METANOIA VI: Lección V-Santificando mí matrimonio


Mateo 5:27-32:
Habéis oído que se dijo: "NO COMETERAS ADULTERIO."
Pero yo os digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla
ya cometió adulterio con ella en su corazón.
Y si tu ojo derecho te es ocasión de pecar,
arráncalo y échalo de ti; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros,
y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.
Y si tu mano derecha te es ocasión de pecar, córtala y échala de ti;
porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo vaya al infierno.
También se dijo: "CUALQUIERA QUE REPUDIE A SU MUJER,
QUE LE DE CARTA DE DIVORCIO."
Pero yo os digo que todo el que se divorcia de su mujer,
a no ser por causa de infidelidad,
la hace cometer adulterio;
y cualquiera que se casa con una mujer divorciada,
comete adulterio.

Cuando estamos casados y tenemos una pareja nos encanta estar con esa persona. Pero, lamentablemente, muchas personas no solo eligen una persona para ser su pareja, e inclusive, muchas veces eligen a una persona de su mismo genero, es decir, cuando son hombres eligen un hombre, y cuando mujeres eligen a otra mujer. ¿Es esto correcto ante Dios y Su Palabra? No, no lo es. Pero tenemos que ver el inicio del problema.

Primero que nada, aquí Jesús demuestra que el inicio del pecado de adulterio son los ojos. Adulterio en la Biblia significa todo pecado relacionado con tu cuerpo de índole sexual, es decir, masturbación y tener relaciones antes de casarte. Si son los ojos, eso implica que también ver pornografía, sea en fotos o videos, es pecado. Pero, ¿por qué los ojos? Hay un dicho popular que dice que los ojos son las puertas de tu alma, es decir, de tu corazón o tu mente, que significa lo mismo, y esto lo demuestra este verso. Las cosas puras e impuras entran por nuestros ojos o por nuestros oídos, y estas se asientan en nuestro corazón, que es nuestra alma o mente, donde están nuestros sentidos, y de ahí salen para afuera y lo hablamos o expresamos como escribimos (Lucas 6:45). Es decir, si tenemos cosas como la Biblia, cánticos de adoración, palabras de alabanza hacia nuestro Dios es lo que hablaremos, lo puro, lo bueno, lo sano, pero si tenemos otras cosas, ¿qué crees que hablaremos? Por eso es importante nuestro comportamiento ante el mundo, para que se demuestre que Cristo esta con nosotros (Hebreos 11:2), como así lo hizo con personas que han dado buen testimonio de la fe. Eso se hace por como te comportas ante el mundo (Santiago 2:18).

La Biblia dice que el matrimonio es entre un hombre y una mujer, no entre otros tipos de relaciones (Génesis 5:2). Los que no se casan de esta forma no están haciendo las cosas como Dios manda (1ª Corintios 6:9-10). Es decir, no hombre con hombre ni mujer con mujer ni hombre con perra o mujer con caballo ni nada así. La Biblia es clara en esto y no tiene discusión.

Por eso es que mi matrimonio (y esto incluye el noviazgo, porque esto es una preparación para el matrimonio) es algo que tiene que ser santo, sin mancha (Hebreos 13:4). Santo es separado para Dios y apartado de todo lo que es pecado, que es lo que esta en contra de lo que Dios dice en Su Palabra que es bueno y que es malo y lo malo nos trae maldición (Proverbios 26:2). Esto significa que no podemos hacer nada que no este de acuerdo con la Biblia en el, y no hacer nada fuera de el, es decir, que si no estoy casado con la persona no puedo tener relaciones. Esto es ser infiel a esa persona a quien prometimos fidelidad. Y si  no nos hemos casado no hemos prometido fidelidad, es decir, no podemos hacer algo que no tenemos aun, por eso antes de casarnos no podemos tener relaciones. Somos hechos una sola carne (Efesios 5:31).

Y aquí hay algo que hay que entender y es que como el matrimonio es un pacto ante Dios con tu pareja, no se puede romper, porque es algo que ha sido separado para Dios, declarado santo. Por eso es que si le fallamos a nuestra pareja, es como fallarle a Dios, y entonces el matrimonio puede ser disuelto solamente ante estas condiciones, es decir, si somos infieles ya sea en adulterio (siéndole infiel con otra persona) o en fornicación (siéndole infiel con una cosa, es decir, un animal, con actos impuros contigo mismo-las pasiones juveniles que no es otra cosa que la masturbación [2ª Timoteo 2:22]), o si uno de los conyugues no es cristiano y se separa del creyente (1ª Corintios 7:12-16), entonces es la única forma para uno poder separarse vía divorcio y poder casarse sin entrar en adulterio.

Seamos santos ante Dios, sin mancha ni tacha, para que Cristo se glorifique en nosotros, como parte de Su iglesia que somos y nuestros matrimonios sean largos y duraderos y solo la muerte nos separe, amen.