miércoles, 1 de agosto de 2018

7/31/2018 E-Studio: Diferenciando entre oveja, discipulo e hijo espiritual




Bosquejo:


Salmos 23:1
“Jehová es mi pastor nada me faltará”
Juan 1:12
“Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho a ser hijos de Dios"
Juan 13:35
En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros
Tambien considerar: Mateo 24:14, 28:19 y Filemon 1-5.
El Cantor de Israel escribió, “El Señor es mi pastor” El apóstol Pablo también escribió “”Habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: “¡Abba Padre!”. Surgen varias preguntas ¿Cuál de ellos tenía razón? ¿Soy yo una oveja o un hijo? ¿Fui yo comprado o nací? ¿Vivo en un pastizal o en una casa?
Estas preguntas se vuelven muy importantes, ya que como cristiano no puedo tener una buena relación con Dios, hasta que yo sea capaz de identificar esa relación. Las asociaciones abstractas no tienen ningún significado, porque cuando yo me acerco a Dios y le hablo tengo que tener este asunto muy claro en mi mente; porque es asunto de vital importancia.
Jesus es el Buen Pastor, el Maestro (Rabbi) y se identifica como El Padre a si mismo.
Un apóstol es alguien que es “enviado” por Dios para predicar el Evangelio por las naciones. Durante muchos siglos, la palabra se empleó exclusivamente para identificar a los 12 apóstoles que fueron enviados por el mundo por Jesús. De forma similar, san Pablo a menudo es llamado “apóstol” debido a su encargo divino recibido de Jesús.
Desde entonces, la palabra se usa a veces para grandes santos que fueron “apóstoles”, enviados de Dios para una misión específica. Por ejemplo, san Bonifacio es conocido como el “apóstol de los germanos”, debido a su obra misionera entre dicho pueblo. Aunque no fue encargado directamente por Jesús, sí siguió la inspiración divina para extender el cristianismo.
En cambio, la palabra ‘discípulo’ deriva del latín discipulus, que significa ‘estudiante’ o ‘pupilo’. Al igual que la palabra ‘apóstol’, se usa casi exclusivamente en el Nuevo Testamento. Normalmente designa a los muchos “estudiantes” que rodeaban a Jesús y aprendían con entusiasmo sus múltiples enseñanzas.
En este contexto, un discípulo de Jesús no es necesariamente alguien que es “enviado” a predicar el Evangelio por el mundo, sino una persona que está en aprendizaje constante de lo que significa ser cristiano.
La palabra ‘apóstol’ deriva del griego apostello, que significa ‘enviar’. Aunque apenas se usa en el Antiguo Testamento, sí se puede encontrar al menos 80 veces en el Nuevo Testamento. Según la Enciclopedia Católica, es probable que Jesús usara originalmente la palabra aramea seliah, que describe a “quienes eran enviados desde la ciudad madre por los gobernantes en alguna misión al extranjero, especialmente aquellos que estaban encargados de recoger los tributos que se pagaban para el servicio del templo”.
Las ovejas necesitan ser guiadas, no tienen una amplia visión, tienen que ser encaminadas a veces hasta con golpes para no dejar el camino. En cambio el hijo tiene visión, los hijos conquistan porque saben al final ellos tendrán herencia, los hijos entienden la corrección y el consejo del padre.
Las ovejas se dedican a comer pasto la mayor parte de su tiempo, son consumidoras y si bien es cierto dan lana, no es algo que ellas producen. Los hijos en cambio, sirven, dan fruto, son productivos en la casa de su padre.
Las ovejas siempre buscaran verdes pastos, no importa si tienen que salir del redil y entrar en pastos ajenos. En cambio el hijo siempre buscara la casa de su padre, porque allí está su refugio, seguridad e identidad.
Las ovejas cuando se extravían necesitan que el pastor deje el resto del rebaño para ir a buscarlas, nunca encuentran el camino por si solas, en cambio el hijo por más lejos que se vaya de casa siempre vuelve a casa, sabe encontrar el camino de regreso.
El ciclo de todo ser vivo es nacer, crecer, multiplicarse y morir.